Estás echando barriguita, cielo

Felipe Cortés Benavides

 

 

[Fragmento del relato]

Desde el principio, Elena me dejó bien claro que por el momento no íbamos a reproducirnos, ya que no se sentía preparada para esa responsabilidad y, por otra parte, un motivo nada desdeñable era que no quería estropear su obsesiva y trabajosamente cuidado aspecto físico.

En fin, para no hacer este relato demasiado largo, resumiré los dos años que duró nuestro matrimonio diciendo que todo fue transcurriendo con bastante normalidad, dentro de lo que cabe (trabajo, vacaciones, más trabajo, más vacaciones etc.). Si afirmase que desde el principio hasta el fin la llama de nuestro amor ardió con la misma intensidad, mentiría sin buscar ningún beneficio, que es la forma más improductiva de mentir.

Es bien sabido que lo que le ocurre a todo el mundo, al menos en el planeta Tierra, es que la pasión se va enfriando al tiempo que surgen otros lazos de sentimientos y complicidad, de manera que no es ya tanto mirarse uno al otro como mirar los dos en la misma dirección. Sin embargo, nada en el comportamiento y en el día a día de Elena me hizo estar preparado para lo que me deparaba el destino.

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