Década sexta (1971-1981)

Mónica Bilbao Fernández

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[Fragmento del relato I]

Parece mentira, soy viuda hace ya dieciocho años y sigo hablando con él todos los días. Con el paso del tiempo me doy cuenta de lo joven que era cuando se fue, y la responsabilidad que tenía con los mellizos en camino. Yo misma me recuerdo y me doy pena, pena de esa mujer, sin padres, pero con unos hermanos suficientemente unidos como para ayudarme y levantarme. Sin ellos no hubiera podido vivir; porque en los momentos difíciles, sin alguien que te ayude no puedes seguir. Por ello me siento afortunada, porque he conocido a muchos que no han tenido esa suerte para continuar y han sido seres desgraciados.

No he vuelto a enamorarme. Es difícil encontrar a un hombre que se le parezca. Sé que no debo comparar, pero es inevitable hacerlo. Han insistido todos, mis hijos, mis hermanos, pero sobre todo mi hermana Mercedes, en que saliera con algún amigo, pero nada… Yo sí quiero, pero hasta ahora no ha aparecido el candidato. La verdad es que he sido muy evasiva con el tema, lo acepto. Ahora creo que estoy más dispuesta.

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Década tercera (1941-1951)

[Fragmento del relato II]

¡Vaya! Tengo las piernas un pelín hinchadas y cada hora me tengo que sentar a darme un masajito. Tengo alguna variz nueva. Espero que esta vez no me hagan pasar un mal embarazo. Estoy embarazada de mi tercer hijo. Casi de seis meses y, como siempre, estoy acostumbrada a trabajar en el obrador. Así fue con mis anteriores embarazos y así será de nuevo. Hasta el último día. Pero después del aborto que tuve me lo tomo con más calma.

Antonio me dice que por favor pare un poco. Antonio es mi marido. Sí, Antonio. El que fue mi más destacado alumno… Nos casamos.

Él en el fondo sabe que no puedo parar. Sería peor. Necesito cansarme hasta decir basta.

En unos días dejaré de madrugar y sólo estaré por las tardes para preparar el material. De todas formas, aunque quiera, ya no es igual que antes. Mi cuerpo no es tan fuerte y, aunque soy muy joven, estoy un poco cansada. Han sido años difíciles y han pasado muchas cosas en poco tiempo. Tengo que descansar. Eso dicen todos, y sobre todo José Luis, nuestro médico. No podría vivir sin él. Precisamente gracias a él tenemos una clientela de postín en la confitería. Él, con sus buenas referencias, nos trajo a nuestro mejor cliente, nuestro encargo de hoy…

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